martes, 1 de abril de 2008
5 seguidos
El domingo vimos el partido con la tranquilidad que da tener que ganar fuera de casa. En un campo difícil (¡He mandado a la armada a luchar contra hombres, no contra los elementos!) el Athletic se enfrentó a un equipo que no tenía más remedio que contar con los tres puntos para huir del pozo. Y casi los consiguen.
En el enésimo corner lanzado con precisión y ayudado por el viento, Amorebieta se encargó de hacer el trabajo que deberían haber hecho los rivales. Mala suerte, pero al menos no nos hemos marcado tantos en propia puerta como la temporada pasada. Armando poco pudo hacer.
Pero todavía se podía ganar, había muchos minutos por delante. Muchos y, gracias a la tranquilidad antes mencionada, no demasiado largos. De todas formas, en el minuto 75 ya estábamos sacando los papeles para firmar el empate, porque se hacía muy difícil la victoria. Todo el centro del campo cambiado (¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de que Yeste no es un medio centro defensivo? Casi le da algo encogiendo las piernas en una de las ocasiones más claras que tuvo el Recreativo) entrando primero Garmendia, por un Orbaiz lesionado, y luego Muñoz, por Yeste fuera de sitio. Aquí viene lo bueno, lo que hace a un equipo vivir en la zona tranquila de la tabla. Muñoz, pese a no contar casi nunca con minutos, hizo la mejor jugada del Athletic. No es que fuera una maravilla técnica, pero demostró garra, que es lo que siempre se ha pretendido que tenga. Dio un balón que Aduriz, con su clásico regate del búfalo (tiro el balón y yo voy detrás, a ver qué pasa) supo meter en la portería. Quien diga que esto fue suerte, miente, ya que hemos visto hacer cosas así al delantero de San Sebastián en más ocasiones.
En definitiva, un punto y ya vamos cuarenta. A cinco puntos de Europa y a siete mas el gol average del descenso. Vaya, parece ser que esta temporada no sufriremos tanto. Tal vez nos toque disfrutar un poco. De todas formas digo lo de siempre: ¡Aupa Athletic!
En otro orden de cosas, y también teniendo en cuenta el título del post de hoy, fueron más de 5 seguidos los vinos jóvenes de 2007 que catamos el viernes en Cella Vinarium en Pamplona. Por variedad y calidad, a destacar los blancos presentados, de ellos nos llevamos para casa un chardonay de Navarra, otro de Cariñena (sí de Cariñena, diferente estilo y algo sospechoso de no ser sólo charndoay) y un verdejo, cómo no, de Rueda. Con los rosados no nos paramos demasiado y de los tintos a destacar el Mencía del Bierzo presentado y uno de La Mancha del que tenemos en casa dos botellas para catar con más atención.
En esto no queda la cosa, porque al menos 5 fueron también los vinos degustados el resto del fin de semana, que para algo venía la familia: bodegas Ayerra, Ochoa, Piedemonte, Máximo Abete y Nekeas completan el catálogo de vinos con los que nuestros invitados y nosotros mismos disfrutamos en las diferentes comidas y paseos por Olite.
lunes, 17 de marzo de 2008
De botellas va la cosa
En otro orden de cosas, ya refiriéndonos al aspecto puramente deportivo del acontecimiento del sábado, se puede decir que se repitió el guión de los últimos tiempos. El Athletic sabe marcar y suele hacerlo pronto, pero luego sufre de ese miedo a ganar que todavía no nos hemos quitado. ¿No va siendo hora de que nos olvidemos de las dos últimas temporadas?
Si quitamos los momentos en los que el empuje del Betis nos puso contra las cuerdas podemos decir que prácticamente todas las líneas estuvieron bien. Una lástima el coladero de Iraola, habría que pensar en darle un descansito para que vuelva con más energías. Ustaritz, en su primer partido tras la renovación, como siempre, atento al cruce. Del Horno, bien, con las espaldas cubiertas nos puede dar todavía mucho fútbol. En el medio campo, una pena la lesión de Yeste, que lo estaba haciendo correctamente hasta ese momento. Javi Martínez, el pulmón, sin más. Susaeta parece que estaba demasiado cansado, ¿le dieron muchas patadas? y tuvo que ser sustituido por David López inconmensurable en sus lanzamientos de penalti, aunque no tuvo tiempo de demostrar nada más. Gabilondo, casi ni se vio, pero es que su trabajo suele ser bastante oscuro. Etxeberria demostró que nunca hay que perder la fe en acompañar al otro delantero, provocando un penalti tras un pase de 40 metros que Llorente, como siempre, fue capaz de bajar. Llorente, además de rematador, se está convirtiendo en el máximo asistente de gol del equipo, ¿cuántas sorpresas más nos depara el gigantón?
En definitiva, 1 a 2 es un resultado que hace justicia al juego desplegado. Una pena que todavía no podamos verlo reflejado en la clasificación. Esto nos daría mucha más tranquilidad para las próximas jornadas. Ahora a esperar al Getafe, sin Armando, espero que Dani no nos haga el clásico "No puedorrr, no puedorrr" que nos ha costado no pocos goles esta temporada.
Bueno, a parte de la botella del Ruíz de Lopera, en mi casa han sido protagonistas
El sábado, para acompañar algo de pasta a la carbonara, decidimos abrir una de las botellas de Guerinda Chardonay 2006. Un vino blanco con tonos dorados típicos de esta variedad, muy claro y transparente. Los aromas a cítricos maduros destacan sobre el resto, algo de frutas tropicales, mucho más ligeras que las que se notaban en la cosecha 2005. De acidez delicada y cuerpo ligero, difiere de otros Chardonay que hemos tomado. Mi Cuadrilla prefiere que estos vinos tengan más cuerpo, pero no deja una gota en la copa.
El domingo decidimos abrir otra de las maravillas que trajimos de esta bodega: Guerinda Cavernet-Sauvignon Selección 2006. Se trata de un vino picota oscura de capa media-alta con ribetes morados. La lágrima es densa denotando el grado de alcohol de este vino. Aromas a frutos negros maduros, en un segundo acercamiento se notan vainillas, extrañas para un vino que sólo ha pasado por barrica para el proceso de clarificación (manías de Máximo, digo yo). Un varietal de Cavernet tiene el peligro de ofrecer unos taninos demasiado agresivos, pero este no es el caso, estos taninos dulces hacen pensar en el cuidado especial que se da en una bodega familiar. Agradable y persistente, acompaña bien cualquier tipo de comida, valga decir que algo de paté y unos boquerones en vinagre no estropearon el disfrute de este caldo.
Estamos en vísperas de vacaciones de Semana Santa. Tal vez visite alguna bodega para catar lo que nos deparan los vinos de la cosecha 2007. Espero que tengamos embotellado rosado de una de nuestras bodegas favoritas - Ayerra, id preparando el asunto que nos pasamos por allí en breve.
lunes, 18 de febrero de 2008
Blanco o tinto
Hoy voy a presentar dos vinos que he probado este fin de semana. Se trata de un vino blanco de Rueda (Solar de la Vega Vendimia Seleccionada 2006) y un tinto de la zona media de Navarra (Guerinda Crianza 2004)
Solar de la Vega Vendimia Seleccionada 2006

Poco se suele poder decir de un vino que viene incluido dentro de esos lotes de Navidad que entregan la empresa. Sin embargo, dando una vuelta por el botellero localicé una botella de vino de Rueda que nos habían añadido a las clásicas viandas navideñas.
Solar de la Vega Vendimia Seleccionada 2006 es un vino que cumple estrictamente con los mínimos exigidos a los blancos de su D.O. En lugar de ser el clásico 100% Verdejo que nos podría dejar sin sentido, se trata de un Viura-Verdejo con todas las de la ley.
Encontramos un vino amarillo pajizo transparente, con algún reflejo verdoso casi imperceptible. Algo de carbónico sorprende al principio, pero desaparece rápido. En nariz, es casi inmediata la entrada de cítricos, limón y mandarina sobre cualquier otro aroma. Muy poco del recuerdo a Verdejo en el retrogusto. En boca se trata de un vino fresco, agradable, de trago largo. Acompañó perfectamente el plato de pasta que teníamos para comer.
No se trata de un vino con el que presumir ante las visitas, pero se deja beber muy bien y se puede disfrutar si no se tienen prejuicios.
Guerinda Crianza 2004

En nuestra visita a Bodegas Máximo Abete compramos dos botellas de Guerinda Crianza 2004. Mencionaba que se trata de un vino monovarietal de garnacha de viñas viejas. Fallo y rectificación. Esta garnacha negra de viñas viejas está ensamblada con tempranillo y merlot. Más que nada para que no haya confusiones.
Se trata de un vino de capa alta, con lágrima fina y oscura, de un granate intenso y reflejos rubí. En nariz, lo primero que se puede sospechar es que el roble de las barricas en que se ha criado este vino es de origen americano, porque las vainillas saltan de la copa. Cuando este primer impacto a pasado, empiezan a notarse aromas torrefactos y, un poco escondida, manzana muy madura que hace que se espere algo intenso en boca. De entrada en boca es algo duro, astringente, aunque se trata de un efecto de corta duración. Un vino con cuerpo y redondo. Una copa lo mismo puede acompañar un pincho un domingo por la mañana que un asado.
Vino interesante para los que gusten de caldos intensos.
martes, 29 de enero de 2008
Recargando el botellero (I)

- Bodegas Máximo Abete. En San Martín de Unx. Tan cerca de casa y todavía no habíamos pasado a visitarla y eso que lleva dos cosechas en su nueva ubicación.
- Bodega Nekeas. En Añorbe. Sólo nos queda una botella de ese Chardonay Cuveé Alliere tan rico. Vaya a ser que llegue una visita y nos quedemos cortos.
- Bodega Quaderna Vía. En Igúzquiza, cerquita de Estella. Una bodega ecológica por la que hace tiempo que no nos pasamos.
Llegamos a la bodega a eso de las 11:30. Como de costumbre, sin avisar. Aquí nos encontramos con Máximo y su característico bigote. "¿Nos enseñas la bodega?" Cara de duda, mirada hacia fuera y respuesta positiva, como era de esperar.
Empezamos la visita por arriba, segunda planta, donde, aunque parezca mentira, se encuentran los depósitos de elaboración. Aquí está la primera sorpresa: todo depósitos pequeños (entre 5 y 15 mil litros) para una producción total de casi medio millón de litros. Además, la mitad de estos depósitos son de hormigón, la segunda sorpresa, pintados alternativamente en blanco y negro. Por supuesto, aún siendo de hormigón estos depósitos tienen todos los avances tecnológicos en cuanto a control de temperatura y limpieza.
Bajamos una planta. Aquí tienen la sala de cata, en blanco y negro, por supuesto. Limpio y moderno con un ventanal desde el que se puede ver la sala de barricas. Esta sala la vemos más abajo, sin climatización artificial se mantiene entre 12 y 15 ºC todo el año. Aquí se elaboran vinos de crianza. Máximo nos cuenta que no tienen Reserva pero que harán pronto.
Por último, los vinos, variedad y calidad. Tienen una primera marca "Guerinda" y una segunda "Castillo de San Martín". En las dos encontramos vino tinto joven y crianza y vino rosado. En blanco, Guerinda presenta un Chardonay y Castillo de San Martín un viura. Además, tienen tres monovarietales de esos que se han dado a llamar "vino de autor", "vino de expresión"... en las variedades de Garnacha, Cavernet Sauvignon y Merlot, que tienen la característica de que no han pasado por estabilización alguna y que han visitado la barrica sólo para el proceso de clarificación (con clara de huevo). Esto hace que pueda generar algún tipo de depósito (poso), aunque todavía no es el caso, y, a cambio, conserva más aromas y tiene una evolución en botella mucho más larga y favorable.
Nuestra compra:
- Guerinda Cavernet Sauvignon "Especial" (botella 7,80€): lo catamos y descubrimos que, teniendo en cuenta la variedad es sorprendentemente redondo, sin la típica astringencia del Cavernet. Merece la pena. Compramos dos botellitas.
- Guerinda Chardonay (botella 3,90€): este no hace falta catarlo, ya lo conocemos. No sabe a Chardonay y tiene un color un poco más claro. Con ciertos aromas tropicales (piña y mango), es un vino con personalidad propia que destaca sobre otros vinos jóvenes de la misma variedad. Compramos otras dos botellitas.
- Guerinda Crianza (botella 4,60€): monovarietal de garnacha de viñas viejas. Es un vino premiado en el que destacan las frutas maduras de la garnacha. Se distingue sobre otros típicos crianzas de navarra. Dos botellas más para el saco.
- Guerinda Tinto Joven (botella 2,80€): vino contundente, una capa alta y un aroma profundo lo diferencia de otros vinos jóvenes. No es recomendable como aperitivo, vamos, no es un vino de poteo clásico, necesita comida al lado. Aún así, es un vino que puede acompañar una comida completa. Una sola botella porque este no lo habíamos probado en la bodega.
En esto nos da casi la una de la tarde. Se fastidió, hay que descartar una de las otras dos bodegas. Bueno, como tenemos un montón de vino blanco y hemos comprado chardonay de Máximo Abete, pasamos por hoy de Nekeas y vamos directos a Quaderna Via, a ver si lo encontramos abierto. Mañana lo cuento.
